Una cuerda anudada 7 veces, como una médula espinal con siete notas.
De arriba a abajo si-la-sol-fa-mi-re-do.Vamos acercándonos (o alejándonos) al (o del) conocimiento infinito a golpes de armónicos. Subdivisión y vibración en espiral. ¿Cuántas armonías se han quedado en el camino? ¿despertarán algún día? ¿Armonías paralelas?
Cuando rebotamos un fotón en un espejo elevamos su existencia a infinitos fotones idénticos el uno con sus colindantes, tan sólo separados por el grado de observación. Suficiente para generar un patrón sensible de infinitos cambios.
¿Y si rebotamos la música? El pobre loco de BACH creía tener la clave. Pero no contaba con que un palíndromo es inexorable a su punto de referencia. ¿Fonético? Pues fonética. ¿Ortográfico? Pues ortografía. ¿Acústica? Pues tal.
Tantos ejes como quieras.
En cada nudo un cristal. 7 cristales y cada uno con una curvatura. Los de arriba permiten ver muy lejos. Cosas que pasaron o que van a pasar.
Los de abajo, solo dejan pasar con nitidez y foco los rayos que revelan las cosas que suceden en un primer término, y deforman las distancias y los bordes.
