lunes, 30 de agosto de 2021

Terapia


Who are you?

Nuestros cuerpos se renuevan por completo en ciclos de 7 a 10 años. Una suerte de relevos celulares que nos une mediante jirones, tanto con nuestros “yos” pasados como con nuestros “yos” futuros, manteniendo un rastro de formas erosionadas, y, con suerte, de estructuras neuronales.

Recuerdos de quién fuimos, de qué supimos hacer. 

Los restos de años catastróficos y otros apacibles se amontonan en capas, del mismo modo en que los ríos depositan los sedimentos en sus deltas, o los pantanos en sus fondos. 

Ciclos de sequía, terremotos e inundaciones. Erupciones que volvieron el aire irrespirable y confinaron a toda vida a construir realidades paralelas y subterráneas, a salvo de la radiación. Asteroides que golpean nuestra superficie provocando extinciones masivas. 

Todo esto alternado con años de abundancia. Exuberantes ciclos de crecimiento impío. Opulencia en flor y frenesí jipi en la laguna. Aire próspero y fértil. 

Vestigios de cada particularidad acontecida, depositada y compactada, capa sobre capa. Lo más antiguo permanece al fondo, fosilizado. Lo reciente es arenilla, fango. Tal es el grosor de cada capa, tal fue la era representada.

Y un buen día decides remontarte a lo más primitivo para entender. Como eres un geólogo curioso, sedimentólogo, recoges muestras introduciendo un aguijón externo, largo y estéril que agujerea el suelo. Tratas de llegar a la máxima profundidad, pero los estratos son cada vez más impenetrables, más duros, más compactos. Roca madre.

Has tocado hueso, pero eso no es lo peor. 

Al sacar el aguijón todo se desmorona. El hueco que deja la extracción provoca un derrumbe instantáneo. La gravedad no soporta el vacío y se esfuerza por rellenarlo provocando aludes y nuevos equilibrios. El agua del lago se vuelve tan turbia que recuerda al aire irrespirable que confinaba a toda vida a construir realidades paralelas y subterráneas, a salvo de la radiación. 

La muestra tubular es como una tarta cilíndrica de mil pisos con chocolates con distintos matices. Un turulo transparente que podrás mirar y analizar con la pertinente frialdad. Eso no eres tú. Pero sirve para entenderte y para tomar las riendas y pasar de la observación a la acción. Para no seguir siendo una víctima.

domingo, 3 de junio de 2018

"Honrarás a tu hijo y a tu hija"

"Honrarás a tu padre y a tu madre" lo escribió un padre. Padres irresponsables que tienen miedo porque no han honrado a sus hijos. No protegieron lo más sagrado.

Probablemente los hijos deberían decir: "Honraras a tu hijo y a tu hija"
"Honrarás a tu hijo y a tu hija" es un pilar que sustenta la sociedad en el amor desinteresado y la confianza.
"Honrarás a tu padre y a tu madre" es un pilar que sustenta la sociedad en la desconfianza y la imposición.


sábado, 24 de diciembre de 2016

Se avecina tormenta



Se avecina tormenta, tormenta de ideas, de pensamientos y sensaciones. Relieve de entidades que forman cuerpos, que junto a otros cuerpos, forman entidades; tejidos que construyen realidades, que amotinadas, construyen espirales.
Se avecina quietud, del alma, de la consciencia. Otro paso más, dentro de un suspiro. 
Si pierde su valor lo nimio, lo grandioso resultará esperpento, ya que para una lente caduca la perspectiva es circunstancial, aunque hasta los relojes parados acierten dos veces al día.
En virtud de nada, todo es el camino y sólo de acuerdo con este flujo podemos trascender. 
Está allí, en el horizonte, más allá... sólo es una línea, pon un pie aquí y otro allá, traspásala!


sábado, 25 de junio de 2016

UN DÍA MÁS O UN DÍA MENOS


Un día más o un día menos. Si sufres te recomiendo que sea un día menos, aunque si lo que te va es un poquito de caña, a tu elección lo dejo. Si eres feliz, ya vendrás a mi. Y si eres una onda hondonada tanto en positivo como en negativo, entonces no necesitas plantearlo. Cada pájaro a su tiempo recibe o despide al día o a la noche. Son ordenados en cuanto a sus limitaciones sensoriales. Los más adaptados saben qué farol ilumina qué calle. Los polluelos son todo intención. Les costará poco o todo coger la vuelta, y cada vuelta es distinta, y distinta se repite.
Un sol común, amigo o enemigo. Un dios común, al que todos tememos y veneramos. Ya no quedan dioses como antes. Los de ahora son robots, a imagen y semejanza del humano y el sol está lleno de píxeles.

jueves, 14 de abril de 2016

La Llave


Somos una parábola. Tanto subes, tanto bajas. Tan profundo y volverá flotando a su superficie. De donde todo nace. A donde todo llega.
Venimos de una materia común y se nos llama a servir, con una función que jamás conoceremos, y con una suerte común. Así que suena un tanto ridículo penar ausencias, pues impiden que prestemos la debida atención a los hermanos presentes. Al igual que no lloramos cuando perdemos la vida en un videojuego, aunque con la óptica precisa, podría tratarse de un acontecimiento potencialmente triste, (al menos para PIXAR) En esencia, la muerte es distensión, paz. Ni siquiera existe desde una perspectiva subjetiva. Es como la adolescencia. Sólo existe en quien contempla al adolescente. Éste ni se entera. O la vejez. ¿Acaso creéis que los ancianos no son niños? Así, como las etapas de la vida, suceden sin remedio y casi sin darnos cuenta, así hay que contemplar la muerte. La muerte de uno mismo. Y esa es la llave para entender.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Quietud

Una pista de atletismo en torno al sol, con una trayectoria elíptica de 930 millones de kilómetros multiplicados por 30 vueltas que llevo, (dashboard, calculadora) 27.900 millones de kilómetros más que menos y aquí no pasa nada. 
Mirar a las estrellas ya no es lo mismo que antes. Antes el cielo estaba arriba, y era infinito. y allí estaba Dios.
Ahora soy en una roca que gira, y me siento girar. Y entiendo el cielo, y se deshace. Sólo es agua, corrientes, otro estado de vida, la verdadera superficie. Y miro las estrellas y entiendo la luz, y me baña su calor. 
Así que nace el día y con él naces. Una vuelta más sobre ti mismo y por mucho que quieras alimentar el alma con quietud, ésta viaja a 30 kilómetros por segundo. ¿O eso es la quietud?


miércoles, 12 de agosto de 2015

Quid pro quo


El depredador ha encontrado su presa. Todo el cuerpo se ha tensado, la respiración más silenciosa, se convierte en aire. El salto es perfecto.
A ella se le ha puesto el corazón al límite y antes de preguntarse qué pasa ya está corriendo en una dirección. Pánico. La adrenalina triplica las fuerzas: la velocidad.
Él se acerca a ese mismo estado de hiperventilación y sólo su objetivo existe ya en su mente. Le inquieta sobremanera la falta de control, porque cuanto más cerca está, más miedo tiene. Esto no cuadra en nuestras torpes mentes, pero así sucede.
Justo en el instante en que se abalanza sobre ella, si detenemos el tiempo, tienen ambos el mismo miedo. Y de esta manera se perdonan mutuamente. Y se funden.